EN BUSCA DE LA MORENITA DESDE MARMOLEJO

sábado, 28 de diciembre de 2013

     Me atrevo a decir que de tantas trochas andadas, de tantas veredas pisoteadas, este camino del que hoy escribo es de los que mas me llenan, tiene recuerdos de niñez, sabor a aguas curativas, olor intenso a campo, sensación de saber que la sierra está viva observando rastros y huellas de ciervos, gamos, jabalíes, los árboles y matorrales se van sucediendo conformando fantásticos y fabulosos bosques que palpas por doquier, salvo con mis pisadas el silencio se rompe con el canto de los pájaros, también hay regusto a historias del ir y venir de la gente y de bandoleros y para rematar al final del camino me espera la Señora, la Reina de Sierra Morena, y allá voy en éstos algo mas de 32 kms. a postrarme a sus pies.

     Al pasar por el Balneario, llegan a mi mente recuerdos de mi niñez llevando con sumo cuidado el cestillo de anea, con mi vaso de cristal y llenarlo en la Fuente Agria, ¡¡¡ puffff  que mala estaba  por Dios !!!, pero habia que beberla como minimo dos veces al dia, en mi despedida del lugar también recuerdo cuando paso por el puente renacentista el poema que  D. Antonio Alcalá Venceslada le dedicó al Balneario y a Marmolejo:

Perdido al Norte en piélago nefando
sufriste duros tiempos de extravío,
más al fin, el timón de tu navío
llevaste al puerto con certero mando.
Hoy ya sigues tu historia. Reposando
en anchuroso Alcor cercano al río,
pareces, por tu blanco caserío
niveas palomas en tranquilo bando.
Para la provisión de tus hogares,
sierra, huertas, cortijos, olivares,
recibiste del cielo sin medida
y el puso en tus entrañas lo que oro
jamás podrá valer: puso el tesoro
del agua milagrosa que da vida.

     Abandono el puente y miro al Guadalquivir, que no hace mucho casi lo vi nacer, y empiezo a ascender muy despacio, a partir de ahora reivindico la soledad del peregrino, ensimismado miro adelante, serpentea el camino y veo como poco a poco, muy poco a poco, el olivo va dejando espacio a las encinas que en escasos kilómetros se hacen dueñas y señoras de la sierra, algún que otro roble aparece en la lejania y con la mirada de nuevo puesta en la ruta voy consumiendo metro a metro mi camino.

     La magia del paisaje se va sucediendo y en el mirador de las Majadillas me dejo llevar por el espectáculo visual que me ofrece el horizonte, en la cercanía la campiña, en la lejania Sierra Sur y Sierra Mágina. En el ascenso vuelvo a notar que va habiendo cambios en el paisaje, entre numerosas encinas, algún que otro eucalipto y pinos que se van sucediendo cada vez en mayor cantidad, una mirada atrás en una revuelta del camino y la estampa del horizonte vuelve a ser fascinante, no muy lejos el rio Yeguas aparece sereno, tranquilo, esperando su momento para unirse al Guadalquivir, mientras el camino sigue, la cuesta sigue revirando en mas de una ocasión, es bastante llevadera, ya estoy casi en la mitad de mi peregrinación y voy buscando por que lo sé la primera visión del Santuario. Cuando lo veo siento un pequeño cuscurreo en mi cuerpo que no sé si soy capaz de reir o de llorar, de saltar de gozo y de gritar lo que tanto he callado subiendo hasta aqui. Y aqui en esta primera visión del Santuario acurruco mis posaderas y me desenfundo un descanso merecido junto a unos exquisitos trozos de queso curado y pan con aceite.

     Tras unos tragos reemprendo la marcha e intento apremiar el tiempo perdido, pero........., aqui en estos caminos nunca se debe tener prisa, saltan a la vista los alcornoques, los de esta parte del camino algo mas mayores distinguidos por el color de su tronco, parecen sangrar, y es que este verano habrán pasado por aqui los responsables para  arrancar el corcho con sumo cuidado, de forma manual, ayudados por bestias como siempre se ha hecho. Y en la bajada vuelvo a encontrarme en la lejania el fin de mis pasos, con algo muy especial, hoy la naturaleza no me deja ver el rio Jándula por la intensa niebla que se apoya en el y sin embargo si observo el Cerro con su Santuario presidiendo, parecen emerger como diciéndome que si, que está allí, que me espera.

     Continuo mi camino y el bosque mediterraneo campa por todos los lados, encinas, quejigos, alcornoques, madroños, cornicabras, majuelos,....................., continuo mi recorrido y en un giro la arboleda cambia total, ahora es el pino el árbol predominante y a paso quedo para no interrumpir el silencio del bosque, en el tesón de que mis ojos puedan contemplar algún ciervo o algún gamo y alli al fondo en la umbria del pinar una manada de ciervos, observándome en la distancia, desconfiados y prestos a la huida a cualquier movimiento mio, tras unos instantes absorto, dejo de amorrarme al camino y continuo no dejando de pensar en esta racion de belleza que me llevo en la memoria.

     Ensimismado en mis pasos y en el patrimonio natural donde me encuentro, el camino se estrecha y como disponiendose en atajo, el camino se convierte en senda, un camino que parece lo han abierto a hachazos, a su fin vuelve a empalmar con un sendero ancho, fácil de andar y con unas vistas impresionantes, de nuevo andando unos metros el Santuario a la derecha y a la izquierda el infinito de una Sierra impresionante, bosques de inmensa pureza y belleza.

     Ya me queda poco para llegar al fin del sendero, en poco mas de una hora llegaré a postrarme a los pies de la Señora y mi pensamiento ahora no se aparta de ella, aunque no dejo de tocar el romero y olerme los dedos o de pasar las manos por las ramillas de lavanda y tocarme la nariz y observo tambien la jara pringosa diciendome que en otra època estarà maravillosa con sus flores blancas. El silencio me ronda y me gira, me paro y bebo para refrescar mis adentros, ya no paro de pensar en Ella, a poco un puente de madera para cruzar un arroyo, desde aqui casi tres kilometros para llegar, los tres cuesta arriba, con un pinar impresionante donde los haya y ahora si, ya casi al final hay que apretar el trasero y sacar el último suspiro de los pulmones. A mitad de los metros que me quedan aparece a mi derecha el camino que viene de Andújar, la terminación de los famosos Caracolillos y ya el Arco y la Calzada, últimos metros en los que dejo de ser duende del camino y total peregrino, conforme asciendo tengo pequeños "retemblíos", con mis labios moviéndose en total silencio solicito a la Madre de Dios ventura y bienestar para todos los que me rodean y finalmente aqui estoy a sus pies,el esfuerzo ha merecido la pena, GRACIAS MADRE MIA.,


Morenita y pequeñita
lo mismo que una aceituna,
una aceituna bendita.
Morena de Luz de Luna. 
Meta de ruteño anhelo, 
bronce de carne divina, 
escultura en barro santo,
un chocolatin del cielo
envuelto por la platina
del orillo de su manto.

Es la Ermita
reja que su manto aroma
entre jaras de la sierra
una cita,
colgada entre cielo y tierra.

Morenita y pequeñita
la Virgen su gracia asoma
entre el joyer que la encierra,
Morena de luz de luna,
en el olivar del cielo
que en plantas de hojas se cierra
cayó una aceituna al suelo,
rodó y se paró en la sierra...
Morenita y pequeñita
¡ Una aceituna bendita !

Es la Ermita
reja que su manto aroma
entre jaras de la sierra
una cita,
colgada entre cielo y tierra.


     Acabo mis plegarias y me dispongo echar un rato con mis compañeros peregrinos, envueltos en un ambiente de auténtica hermandad, con un buen caldo y un gran arroz, decidimos que esta peregrinación hay que repetirla, por el entorno, la naturaleza y la meta que no es otra  que NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA.

¡¡ VIVA LA VIRGEN DE LA CABEZA !!

  Himno a la Virgen de la Cabeza
  Letra de D. Jose Maria Gallo
  Música de Miguel Rivera de la Rosa


Jacinto Fuentes Mesa, devoto, abuelo y peregrino.











CAPITULO 2 DE LA SIERRA DE SEGURA

martes, 12 de noviembre de 2013

DE RIO MADERA A HORNOS DE SEGURA POR EL GR-247


Arranca este caminante de un lugar extraordinario, la belleza del paraje es perfecta y mientras mis pies empiezan lentamente a caminar me viene a la memoria, en este singular lugar, el soneto que Don Francisco de Quevedo regaló al rio Guadalquivir y a una de sus musas, concretamente a Lisi:

Aqui en las altas Sierras de Segura,
que se mezclan zafir con el del cielo,
en cuna naces líquida de hielo
y bien con majestad en tanta altura.

Naces Guadalquivir, de frente pura,
donde tus cristales eleve el vuelo
se returce corriente por el suelo
después que se arrojó por peña dura.

Aqui el primer tributo en llanto envio
a tus raudales, porque a Lisi hermosa
mis lágrimas la ofrezcas con que creces;

mas temo, como a verla llegas rio,
que olvide tu corriente poderosa
el aumento que arroyo me agradeces.

Aqui en las Altas Sierras de Segura
(Parnaso Español., 1648).

     Y asi poco a poco salgo de Rio Madera, importante lugar hace siglos, donde se traginaba con pinos y desde donde los "ajorraores" ataban a los bueyes y mulos aquellos troncos que iban formando los "jorros", aquellas marcas que dejaban e iban señalando lo que busco, el sendero que me ha de llevar a Hornos. No sé si en este relato me haré reiterativo, pero el espectáculo visual no tiene parangón, empiezo a subir a buscar al Refugio del Campillo y me encanta ver la altiva manera de estos pinos con los que hace mas de doscientos años se hacian barcos y ahí están exhibiendo su bravura silenciosa al paso de los años, es tan impresionante lo que estoy viendo, viviendo y saboreando que no cejo en darme cuenta hasta que un amigo me chismorrea que a la derecha esta El Yelmo, impresionante, soberbio, altanero, orgulloso de su altura, al que el propio Quevedo le dedicó una silva y le dijo:  ¡ Oh peñasco atrevido !

     Muy poco mas de una hora y paso el Campillo, al instante el cruce que me subirá algún dia a El Yelmo y a mi izquierda empiezo a descender un vericueto senderillo, hay momentos que solo se puede mirar donde pisas, pero en el momento que puedes elevar la mirada, la ración de belleza de lo que tienes delante de tus ojos es un prodigio natural difícil de comprender, no te cansas de observar y otear, de asomarte a los peñascos, de ver como algunos pinos están en los lugares mas inverosímiles. Sigo sendero abajo y el estómago no sabe de panorámicas ni de vistas, llevo un rato que las tripas me reclaman y nada mas acabar el senderillo, llego a un cruce donde mi instinto viajero me dice que es el lugar idóneo para apoyar mis posaderas y tomar algo, y entre cacho pan, rodaja de tomate de Jaén y pedazo de salchichón de la Sierra, comentamos entre los peregrinos el acierto de venir por estas tierras, con un Patrimonio Natural descomunal y con una belleza en sus paisajes muy complicada de explicar.

     Una vez sosegado el estómago y algo el espíritu nos adentramos en un camino mas ancho, camino de los de rodar vehiculos y en la antigüedad bestias que acarreaban afanosamente aquellos troncos, primero para barcos y últimamente para traviesas de tren, camino también con unas panorámicas mágicas a un lado, porque siempre al otro, al derecho, El Yelmo Chico es el que nos acompaña en todo momento, y entre pequeñas subidas y bajadas mas prolongadas, aparece en el horizonte el Guadalquivir manso, como cansado, nunca mejor dicho "apantado",  la imagen no tiene precio, el coste del cansancio para llegar hasta aquí está sobradamente remunerado, pero hay que seguir y a escasos metros, otra vista sin igual, alzado y encaramado en un peñasco aparece Hornos, con su Castillo.

     El tiempo apremia y a pesar de que arrecias el paso, una y otra vez te paras porque a cada paso no dejas de tener admiración de cuanto ves. Otra bajada pedregosa te hace mirar mas donde pones el pie que al frente, dejando este camino, aparece un sendero que sirve de atajo para llegar a La Capellania, lugar idóneo para echar un trago, secarse el sudor y contar entre nosotros el paraiso donde vive esta gente, rico en historias y en vida y también en fatigas para poder sobrevivir en estas tierras que en el invierno debe ser durisimo. Abandonamos la aldea por un senderillo que se nos hace mas empinado hacia abajo, hay que echar el freno, está algo escurridizo, la virginidad de este sendero es latente, llevo mas de dos horas observando que al pino laricio o al pino carrasco no paran de unirsele encinas en su mayoria y quejigos, y por allí aparece el enebro, por el otro lado majuelos y al pie de la senda la fragancia del monte bajo, el romero, bosque Mediterráneo, vergel de vegetacion y para rematar la faena el ronroneo de un arroyuelo.

     Se acaba la etapa, la senda abraza al monte, te lleva y te trae como queriendo que no llegues y sigas por aqui, hasta se estrecha tanto que da hasta recelo pasar, pero hay que seguir, Hornos de Segura nos espera, imponente, con sus callejas recoletas, sus miradores del pantano auténticos vigias de nuestro GRAN RIO, y su Castillo, esbelto y apuesto, lugar de epopeyas, fin de etapa y lugar de llegada, hay que compartir con la gente, este maravilloso dia y junto a un tazón de sopa con un buen chato de vino, hablamos de la experiencia de un dia inolvidable, por un bosque asombroso, con unas vistas espléndidas y entre charla y trago recuerdo otra vez a Quevedo cuando loaba a esta Sierra de Segura:
..................
Son parto de tus peñas
Mundo y Guadalquivir, famosos rios,
y luego los despeñas
por altos montes frios,
de tan soberbios y ásperos lugares,
que parece que llueves los que pares.
..........................
SILVA
El Yelmo de Segura de la Sierra.
O sea que olvidado.
(Las tres ultimas Musas castellanas:
segunda cumbre del Parnaso Español, 1626.)



Buen Camino.

Jacinto Fuentes Mesa.
Abuelo y peregrino
Noviembre del 2013.


   

Del Castellón de Cazalla al Castillo de Puerta Arenas, pasando por el Convento.

domingo, 3 de noviembre de 2013

 


     Empiezo este camino en Cazalla, bonito y recoleto lugar perteneciente a Los Cárcheles, y echo el pie a partir de lo que por esta zona se conoce como Castellón, unas ruinas de un antiguo Castillo en el que aún se ven por el suelo los cimientos y base de las murallas, asi como tambien del algibe de agua.
 
     Y doy comienzo aqui a mi ruta porque esta tierra es tierra de cuentos, lugar de tesoros y a la memoria vienen aquellos narraciones que pasaban del mero relato a la leyenda. Es esta tierra, tierra de misterios, que no de bulos, un paraiso de enigmas, que no de embustes, un lugar mágico lleno de sorpresas sin descubrir.

     Avanzo en mi ruta cuando debo adivinar si subo al Convento primero o a la vuelta, y antes de nada pienso que el Convento merece una primera visita y hacia él me encamino, con la vista al frente regocijándome en el pinar que aparece delante de mi vista cojo un vericueto camino y asciendo por un olivar hasta que me encuentro con un vergel de vegetación y arboleda y empiezo a sentir en mi piel sensaciones de estar en un lugar fascinante, te ensimismas en la historia e intento ver los movimientos que por aqui hubo durante siglos, un monasterio de "basilios" dedicado a Nuestra Señora de la Esperanza. Menudo sitio, menudo lugar, paraje fabuloso, mágico, fantástico, miras al horizonte y tienes todo un espectáculo visual, desenfundo aqui mi primer descanso y leo un mosaico que indica lo que estas tierras fueron y me cuentan también que un grupo de monjes de este monasterio, tuvieron que marchar a la ciudad de Sevilla a fundar un nuevo convento y que alli extramuros de la ciudad en el arrabal de San Gil, fundaron otro con parecidas caracteristicas al de Cazalla y con igual nombre dedicado a Nuestra Señora de la Esperanza (Macarena).

     Tras un buen rato admirando el horizonte, pienso en el auténtico tesoro, pienso en la riqueza de historias, la riqueza de la vida de la gente y tras amilanar la sed, retorno por el camino y busco una vertiginosa pendiente en busca del importante Castillo de Arenas. Subiendo admiro el paisaje que tengo a diestra y siniestra y aunque en estos ultimos años esto habra cambiado, noto en ciertos lugares que el bosque mediterráneo sigue algo intacto y aunque ando por terruños envueltos en olivos, siguen existiendo encinas, quejigos y observo enebros en un numero abundante, y  ademas aparecen en la misma orilla del camino, zarzas, majuelos y pasando cerca de algun que otro arroyuelo perdido me vienen al olfato olores de hinojos en abundancia que me hacen rememorar historias de mi infancia por la Fuente de la Peña, olores que solo en estos lugares los puedes tener.

     Si antes hablaba de espectáculo visual ahora no es menos, subiendo desde cualquier punto del sendero y moviendo solo el cuello ves al fondo Carchelejo y mas adelante Cárchel y algo mas a la derecha Pegalajar y un poco mas a la derecha aparace Almadén, el Pico Jaén, el Pico Mágina y la Serrezuela y toda esa sierra maravillosa. Sigo subiendo y voy sintiendo ya el cansancio de esta vertiginosa pendiente, pero tambien siento la recompensa de vistas infinitas, de relieves impresionantes que me hacen gozar oteando desde esta altura estos paisajes indescriptibles y estas panóramicos inexpresables.

     Y llegando ya al castillo por un senderillo empiezo a fantasear y pongo en mi imaginacion en esta tierra que fué de fronteras, con castillos de allá a la distancia y veo en mi fantasia refriegas de guerreros, me recreo con escarceos y pequeñas reyertas en este picacho entre árabes y cristinos, con sus idas, sus huidas y sus venidas y también me viene a mi invencion ascendiendo por este sendero aquellos arrieros con sus mulos y carros buscando guarecerse del mal tiempo.

     Y por fin llego, ha merecido la pena tanta cuesta, ha merecido la pena el cansancio y estar aqui en este castillo derruido y ahora me siento vigilante, centinela de este tiempo viendo a un lado Campillo de Arenas y mas arriba Noalejo, y al otro lado Carchelejo, Cárchel y Pegalajar y todas las sierras que las circundan y muy al fondo donde el horizonte se pierde se entreven las estribaciones de Sierra Nevada.

     Y ya que estoy aqui aprovecho el silencio, asi me lo recomienda mi amigo Jose, silencio que me ensimisma y que es interrumpido por las tripas que me reclaman echar mano al zurrón y sacar las viandas necesarias para una vez tomadas coger el camino de vuelta. Pero aqui hay mucho mas, y para averiguarlo, ¡¡pues eso!!, que hay que subir para sentirlo.

     Buen Camino

Jacinto Fuentes Mesa
Abuelo y peregrino.

CAPITULO 1 DE SEGURA DE LA SIERRA A LA PEÑA DEL OLIVAR POR EL SENDERO GR-247

miércoles, 16 de octubre de 2013

CAPITULO 1

DE SEGURA DE LA SIERRA A LA PEÑA DEL OLIVAR POR EL SENDERO GR-247


Este mundo es el camino
para el otro, que es morada         
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,            
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

Coplas a la muerte de su padre, v v 49-60

Junto a Jorge Manrique, junto al hijo segureño mas conocido, empiezo mi andadura, impertérrito al paso del tiempo, con la mirada puesta hacia al libro, como queriendo empezar a recitar las Coplas a la muerte de su padre. Nunca hubiera imaginado la satisfacción de andorretear la Sierra de Segura y empezar a los pies de este singular guerrero y poeta, y después callejear y a la vez sumergirme en tiempos postreros en este magnífico lugar, y no quedarme con la gana de tomar un buen baño, como a la antigua usanza, pero no hay tiempo para mas, salgo de Segura de la Sierra con el regusto de que tengo que volver y envolverme con su historia, con sus gentes, con sus costumbres, postrarme en sus rincones.

Empiezo a bajar y a mi espalda dejo las estampas mas impresionantes y agraciadas del pueblo, pero debo de seguir bajando y adentrarme en el sendero que antaño servia de ir y venir entre segureños y orcereños y al poco me encuentro con otras vistas también agraciadas, y no muy al fondo, aparece Orcera.

Mis pasos siguen entre cada vez menos olivos y mas pinos, el sendero se estrecha y te invita a saborearlo, a no ir a prisa, que cada pisada se convierta en la satisfacción de estar en un lugar inigualable. Andar por este singular lugar te hace despertar todos los sentidos, el olor no tiene parangón y te despierta hasta la mismísima alma, el color te aviva la sensación de no dejar hueco que no observes con detenimiento, el escaso sonido de la naturaleza te relaja y cualquier canto de pájaro es suficiente para que te lleves un agradable sobresalto. Tanteo entre las plantas un hinojo y con sumo cuidado lo preparo para saborearlo un buen rato y sigo entre paso y paso palpando quejigos y pinos y mas pinos, algunos los toco tanto que intento envolverlos en mis brazos y no llego.

Ante tanto disfrute, aparece una fuente, momento idóneo para junto al agua, sentarse con la bota de vino ya a medias, sacar un trozo de pan y un cacho de queso y entre trago y  trago admirar lo que tengo a mi alrededor. Un buen refrescón en la fuente y un trago de agua fresca, me hace echar para adelante y continuar, ahora subiendo, después de bajar a un rio hay que subir a la montaña, los pinos carrascos me acompañan y entre tanto van apareciendo vistas que te hacen pensar que estas en otro lado, peñascos acá, mas pinos allá, llanuras y prados con mil tonos de verde y cuando menos lo esperas te encuentros en todo lo alto, llegas al Puerto de Siles, y ahora para bajo. El camino serpentea buscando de nuevo en la bajada algún riachuelo o algún arroyo, y en la bajada algunas veces pedregosa y escurridiza aparece alguna que otra encina o quejigos y me sorprende a estas alturas de Octubre encontrarme con zarzas repletas de moras y mas abajo con majuelos, todo un festival natural.

Conforme bajas empiezas a oir un runruneo de agua, que se hace cada vez mas sonoro, mas relajante y con la cercanía de la humedad ves helechos donde te imaginas pulular a los duendes, incluso si te concentras los oyes rumorear.

El sendero no deja de sorprendente, llegas abajo y oyes el agua embravecida, al fondo la aldea de Puentehonda, encrucijada de caminos viejos, en la que se ve su importancia en la historia con paños de piedra que en su dia fueron murallas y torres de castillo de vigilancia. Llegas al rio, lo pasas y ahora toca de nuevo subir y mientras lo haces, en la lejanía oyes balar un rebaño de ovejas y a su cuidador, el perro, ladrar para traerlas de allí a aquí o de aquí a allí. Pero antes de terminar otras dos sorpresas mas, al fondo aparece Siles, arracimada y tranquila, envuelta en huertas, olivares y pinos, estampa bonita que te hace sentir casi el final de ruta, y allí me quedo ensimismado un rato, echando un trago y comiéndome tres ejemplares de fruto del madroño que me están exquisitos, cuando me levanto no se el tiempo que ha pasado, porque andar en el campo, estar en la naturaleza no se le puede echar tiempo al tiempo, y andando y dándole vueltas por el sendero veo el fin de etapa, allí está la Peña del Olivar, destino de primer dia por la Sierra de Segura.

Y en tan singular lugar, con la buena compañía de los amigos, animado por la charla, las risas,  la bota de vino, la pipirrana fresca, la tortilla de patatas echa con mucho amor y una buena tajá de sandia, acaba mi primera etapa por esta maravillosa sierra que seguiré descubriendo en postreros días, si la salud y el que está ahí arriba me lo permite.


BUEN CAMINO.

Jacinto Fuentes Mesa
Abuelo y Peregrino.


Saluda con una sonrisa a toda persona que se cruce por tu camino

domingo, 25 de agosto de 2013

     Hola Tormento ya ha acabado todo, ¡¡ bueno de momento !!, este viajero del mundo empieza ahora a recopilar todo lo aprendido, porque sabes que siempre se aprende, y empiezo a darle vueltas, y me gusta lo que me cuentan todos los que van conmigo. Quizás este camino de este año haya sido el que menos haya hablado, pero me he colmado de oir, de escuchar, de aprender, de sentir, de oler, de ver y también he tenido ese tiempo del recuerdo a peregrinos que no estaban físicamente, peregrinos que no vinieron por sus historias, por sus problemas, algunos de ellos bastante "jodidos" y que han ocupado en estos dias un lugar de mi mente, todo en esta vida se puede lograr, incluso he intuido desde el camino como a escasas horas de suspirar alguien comenzó el camino de su vida, hay que dejar de lamentarse, hay que luchar y desearlo con todas tus fuerzas y olvidarse de una vez por todas de los fantasmas del pasado.


 
     He tenido también esos momentos que vienen solos, cuando caminas en silencio y sientes como te roza suavemente la soledad o hueles la libertad contigo mismo, no hay camino sin soledad, ni camino que te asombre a cada paso. También han existido momentos de almas solidarias que ven o intuyen que necesitas ánimo y que con su verborrea te dan aliento para olvidar el malestar y el dolor, y asi sigas avanzando en el camino paso a paso.

     He disfrutado de todo momento como te prometí, cualquier instante o coyuntura ha sido especial y traigo en mi frente grabados imágenes inolvidables que recordaré toda mi vida. Pero no solo imágenes, también me he entretenido en coger y leer esas "notitas" que los peregrinos dejan en los mojones del camino, ¡¡ por cierto no he sido el único que lo ha hecho !!, y te entretienes en saborearlas, y ves que la pasión del camino no es una locura particular de unos pocos.............. "caminar es ver, escuchar, oler, sentir, encontrar.", "el camino es como nuestra propia vida, debes dejar que te sorprenda a cada momento.", "en el camino no hay que tener prisa, porque donde has de llegar es a ti mismo, a lo mas hondo de ti."..........

     Verás que te cuento poco de mis compañeros, buscar un calificativo a su forma de ser peregrino y ser compañero no es muy complicado, exquisitos, ilustres, primorosos, sobresalientes................, cuanto bueno y abundante, han colaborado, han asistido, han apoyado, han atentido, se han ayudado, se han compenetrado, han escondido los miedos del viaje y desde el primer dia se han enfrentado como buenos peregrinos al camino con la mente abierta de par en par. De ellos te iré contando el anecdotario que puede ser interminable de momentos tan especiales, de risa, de alegria. Me he sentido excesivamente alagado por ellos y se lo agradezco de corazón. Quisiera dedicarle a ellos una Bendición Celta que cogí en un mojón del camino y la copié: " que el camino salga a tu encuentro, que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos y hasta que volvamos a encontrarnos, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano".

     Por cierto, el próximo viaje no dudaré de tu compañía, ni la de "mi churrete", no se puede estar tanto tiempo sin tenerla en mis brazos.

Jacinto Fuentes Mesa, entre otras cosas abuelo y peregrino.

   

   

El camino me espera sin plazos ni tiempo. *

viernes, 16 de agosto de 2013

Hola Tormento:

                        cuando leas esto ya estaré bastante retirado de ti, de ruta hacia el norte, este año andaré lejos de ti, y aunque no venias andando conmigo, siempre te he tenido a tiro de piedra por aquellas tierras.

     Esta noche después de leer ésto, cuando cojas a mi "churrete" en tu regazo y empieces a cantarle y hablarle como todas las noches de nuestras cosas, susúrrale al oido que su abuelo la quiere a morir, que se ha ido con un grupo de gente a hacer el camino, le cuentas que la llevo en mi mochila sentimental, que cada paso que dé recordaré su risa y su simpatía, que le daré un abrazo al "Santiño" en su honor que saldrá de mis entrañas. ¡¡¡¡¡Ay Señor, Señor!!!!!

     Este año sabes que igual que me faltas tú, también hay peregrinos que no nos acompañan, me va a costar trabajo levantarme a diario en el albergue y no ver ciertas caras, unas porque no pueden y otras que nunca podrán, nunca renunciaré a su compañia y me acompañarán en mi mochila y me darán fuerzas mientras puedan para poder seguir siendo libre, ellos junto contigo me harán llevar un equipaje ligero y volveré junto a todos al camino buscando con ímpetu el milagro de que las cosas normales,  en el camino son mágicas.

     Me siento satisfecho, pero con mi preocupación, de que me acompañan peregrinos nuevos, a los que quizás con ese vigor que hablo de las cosas del camino pueda defraudarles, y aunque no hay camino sin soledad, no es menos cierto que en compañia de ellos, en el camino se aprende de todo lo que te van contando.

     Entre todas las proposiciones que llevo, la mas importante es parecerme a ti, sonreir a todo el que se cruce en mi camino, con verdad y con cariño, aunque el dolor corporal en muchas ocasiones eclipse la sonrisa.

     Bueno, este viajero del mundo ya te irá contando, besos para todas y todos y un achuchón muy especial para ti y otro para mi churrete.

     ¡¡¡¡¡BUEN CAMINO!!!!!

Jacinto Fuentes Mesa, entre otras cosas, abuelo y peregrino

* El título lo leí en un libro.

     

     

lunes, 22 de julio de 2013



HASTA SIEMPRE BUEN AMIGO






     ¡¡ Joder Ramón !!..........., tengo que parar de escribir porque todavia no me lo creo, ¡¡ no puede ser !! ............,  no se me han olvidado, y ahora menos, tus entradas en la sede de la Asociación, con esa alegría que no solo desbordabas sino también como las transmitías, esa alegría que regalabas por doquier en cada etapa, en cada ruta, ahí andabas como buen peregrino, como buen hospitalero, junto al que necesitaba que le hablaras y le animaras el dia ............ ¡¡ joder Ramón !! aún no me lo creo.

    Todavia tengo en mi memoria aquella llamada que me hiciste desde Baena, en la puerta de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, cuando tu y tus compañeros llegasteis como avanzadilla de la asociación reconociendo el camino, eufórico me anunciabas que habiais llegado sin novedad, el tiempo que habiais tardado, lo bien que os estaban tratando las gentes del lugar, o aquella otra que me hacías delante de Santiago Peregrino en la pedania cordobesa de Santa Cruz ...................................., ¡¡ joder Ramón !!.

     La amistad que nos ha dado el camino. ¡¡ Cuantos kilómetros juntos !! y que regocijo estar siempre a tu lado con tu sonrisa bigotera, tu sabiduria de la vida, tu acomodo a cualquier circunstancia, tu mano siempre extendida, tu prudencia como buen peregrino, conformándote con lo que había.
 
     Llevábamos tiempo sin hablar y sin vernos, y es que esta puta crisis, que tu estabas sufriendo como el que mas, nos está dejando en algunos momentos sin palabras, guardarnos el grito nos martiriza, algunas veces nos quedamos sin voz y a algunos ................., algunos estamos viendo como se nos van los buenos amigos.

     Una vez me regalaste una flecha amarilla grande, será tu sonrisa que me acompañará en mi próximo camino, llevaré tu amistad en mi corazón y tu sonrisa en mi mochila.

     Hasta siempre buen amigo, ¡¡ BUEN CAMINO !!